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Representa la intención de unir a los amantes de la Astronomía para favorecer el desarrollo de esta ciencia en Cuba y en cualquier parte del mundo

Archive for the ‘Contaminación luminosa’ Category

La contaminación lumínica y sus consecuencias

Posted by ProAstronomía en marzo 16, 2010

Jorge Fidel Cubiles Gaunaurd
Grupo de Divulgación Astronómica NGC
Ciudad de la Habana

A mi hijo y mi familia.

Este trabajo pretende profundizar sobre las implicaciones relacionadas con la polución luminosa y la búsqueda de soluciones que contribuyan a lograr un cielo limpio y con mejores condiciones de observación.

Desde tiempos muy remotos la humanidad ha observado por generaciones el amplio firmamento colmado de estrellas; poetas y músicos le cantaban alabanzas, los sacerdotes lo cubrían de dioses y seres mitológicos y los astrónomos penetraban con sus miradas en las profundidades de sus secretos. Para un simple mortal podía ser no más que un relajante y suave suspiro al contemplar el cielo estrellado. Solo que el cielo nocturno de hoy ya no es el mismo y a veces se nos va el aliento al no poder observarlo plenamente en toda su magnitud… ¿qué ha pasado?
Habría que analizar los orígenes de este problema en el desarrollo tecnológico alcanzado por la humanidad en el pasado siglo, y en el incremento del nivel poblacional, sobre todo en los países desarrollados y como consecuencia de un crecimiento de las áreas urbanas. Como factor desencadenante tenemos un desmesurado alumbrado público, llevándonos a un punto tal que nos mina toda visión del espacio circundante.
La contaminación luminosa es un término que se suma a nuestra ya cargada agenda ecológica, su alcance no solo se remite a privarnos de este hermoso legado que es contemplar el vasto firmamento, sino que trae consigo serias repercusiones para la biodiversidad e implicaciones para los seres humanos. Expliquemos algunos términos asociados a nuestro trabajo.

1.- Polución luminosa

Con este nombre designamos la emisión directa e indirecta de luz producida por fuentes artificiales. Esta se origina por la interacción de partículas sustentadas en el aire, desviando la luz emitida en todas direcciones y haciéndose más intensa al existir otros elementos, como humo o alto índice de humedad ambiental. Esta es la causa del característico halo luminoso que cubre las grandes ciudades o áreas urbanas densamente pobladas. Es bueno resaltar que los actuales modelos de luminarias públicas, lejos de cumplir con su función, pasan a ser objetos ornamentales, convirtiéndose en grandes despilfarradores de luz. Esto significa la pérdida de hasta un 90 por ciento de la energía irradiada. Por ejemplo, la mayoría de las bombillas esféricas muy comunes en nuestros parques es de baja efectividad y alto consumo de energía.

2 – Efectos directos sobre la Biodiversidad

Las implicaciones son alarmantes si tomamos en cuenta que más de la mitad de nuestra fauna es de hábitat nocturno. La fuerte emisión de luz artificial incide sobre especies que precisan de la oscuridad como medio de supervivencia. Esto provoca deslumbramiento y un efecto de desorientación, un ejemplo de ello se observa en el caso de las aves. También se produce una alteración en los ciclos reproductivos de algunos insectos y en la polinización, rompiendo el equilibrio ecológico de ciertas especies. Dado que algunos de estos ejemplares son ciegos a diferentes espectros lumínicos, y otros no, los depredadores pudieran acabar con los más débiles y susceptibles a estas emisiones de luz. De esta manera, la flora quedaría igualmente afectada.

3 – Deslumbramiento en la población

Es preciso advertir sobre el falso concepto de que la excesiva iluminación es sinónimo de mayor seguridad cuando no es realmente así, pues una vista deslumbrada carece de toda seguridad. Pasando por pequeños detalles que escaparían a su visión, un buen ejemplo de esto (al pasar de áreas oscuras a otras excesivamente alumbradas) serían los lamentables casos de accidentes automovilísticos en las carreteras. Esto son tan solo algunos aspectos donde los efectos de la contaminación luminosa inciden sobre nuestra vida.

Es el efecto de la luz que impacta directamente sobre la visión, volviéndose más intenso cuanto más adaptado están nuestros ojos a la oscuridad, o a la inversa. Aquí incluimos, por supuesto, el caso de los astrónomos. Este efecto se debe a que nuestra retina posee dos tipos de células especializadas en la captación de la luz, que son los conocidos conos y bastones; estos actúan de diferente forma ante las altas y bajas intensidades luminosas, mediando intervalos de adaptación según las circunstancias.

Conclusiones

Como hemos podido constatar, este fenómeno genera consecuencias para la vida del hombre y su entorno. Sumándose a otras fuentes contaminantes de serias consecuencias, la polución luminosa es una más que incluimos en el desarrollo tecnológico que vive la humanidad hoy en día. No pretendemos negar la luz, sino erradicar su excesiva emisión hacia el cielo, empañando nuestras noches. Estamos negándole un preciado tesoro a las futuras generaciones en una era donde la conquista del espacio y las tecnologías al servicio del estudio del universo es un hecho real e inevitable; el no disfrutar del esplendor de la Vía Láctea por el solo hecho de existir una blanquecina capa de luz y difusas partículas es un crimen que no podemos darnos el lujo de pasar por alto. ¿Debemos seguir viajando a grandes distancias para observar tan bello espectáculo?

Es nuestro empeño, y el del autor de este trabajo, buscar soluciones en el caso específico de nuestra capital, que a pesar de no estar entre las más contaminantes del planeta no escapa a esta noble tarea de todos aquellos amantes del firmamento. Por último quiero señalar el enorme interés que el tema de la contaminación luminosa ha tomado en la comunidad científica mundial y en todos aquellos interesados en temas ambientales, hasta el punto que se han creado legislaciones para la protección del cielo. Tal vez en algún momento en nuestro verde caimán podríamos crear un grupo en defensa de un cielo oscuro y contra la contaminación luminosa.

Agradecimientos

Angel Alberto González Coroas (Ggrupo Galileo Galilei, de Camagüey)
Carlos Heredero (Grupo NGC)
Nora Lelyén

Fuentes

Horts, Pere. “¿Quién nos ha robado la Vía Láctea? El problema de la contaminación lumínica.” En: Sitio web del Grup d´ Estudis Astronómics.

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¿Qué le está sucediendo a nuestro cielo?

Posted by ProAstronomía en marzo 16, 2008

Alejandro Cuba Ruiz

Muchas personas que viven en grandes ciudades y no están relacionadas directamente con la astronomía seguramente no se hayan dado cuenta de que en las últimas décadas nos ha estado afectando un gran problema. No se trata de los problemas sociales, ni de la contaminación producida por los residuos tóxicos de las grandes industrias. Me refiero a la grave situación provocada por la dispersión de la luz emitida por fuentes luminosas artificiales sobre los gases y partículas que se encuentran suspendidas en la atmósfera.

La mayor parte de la gente que no conoce la significación del fenómeno de la contaminación luminosa, quizás la ignore o subestime ante otros tipos de contaminación provocadas por el empeño que han puesto muchas personas en la conquista del medio que las rodea sin el más mínimo respeto por las leyes naturales. Incluso personas que se han enfrentado a la triste situación de querer efectuar una observación astronómica dentro o en los alrededores de una ciudad, por tan pequeña que sea, han sufrido las consecuencias del desvío del haz de luz de la mayoría de las luminarias y proyectores que se encuentran a su alrededor. Ese remanente de claridad que existe sobre las zonas urbanas, nos impide apreciar los eventos más significativos y los espectáculos más maravillosos que ocurren en las cercanías de nuestro universo.

¿Qué es lo que ocurre entonces? ¿Están desapareciendo las estrellas de nuestro cielo? En sentido figurado se podria decir que sí, pero lo que muy pocas personas conocen es que el problema es aún mucho mayor. El resultado del exceso de iluminación de las carreteras y/o la incorrecta posición de las luminarias, puede ocasionar fatales deslumbramientos en los conductores de vehículos. Así lo han demostrado un sinnúmero de accidentes provocados por la pérdida de visión frente a los potentes bombillos que pueden tener una separación mínima o un mal apantallamiento. Este fenómeno no incluye el resplandor de las luces de los automóviles que circulan en la vía contraria o en la que se refleja en el espejo retrovisor.

Por otra parte, es necesario precisar que existen en la biosfera de nuestro planeta miles de seres vivos que dependen de un ambiente nocturno para realizar sus funciones básicas. De lo contrario, morirían. La contaminación lumínica atenta contra la flora y la fauna nocturna, alterando sus hábitats naturales. ¿Pero cómo puede afectar la desaparición de alguna que otra especie de insecto o planta nocturna a un entorno en general? Pues al reducirse una de estas comunidades, ocurre un desequilibrio en la cadena alimenticia de la zona afectada, que puede conllevar a la extinción de todo un ecosistema.

Aún así, aquí no concluye el número de desventajas de este hecho presente en todas las aglomeraciones del planeta. Existen distintos procesos químicos en los que la corriente eléctrica activa determinados gases o sustancias, produciendo luz y calor. De esta forma se logra una iluminación artificial por medio de dispositivos diseñados especialmente para ello, como las lámparas incandescentes y fluorescentes. La mayor parte de las luminarias instaladas en lugares públicos utilizan diversas sustancias que se vaporizan, se calientan y emiten luz cuando actúan con la electricidad. El uso de sustancias altamente contaminantes como el mercurio y los halogenuros metálicos para este tipo de iluminación, provoca de forma indirecta daños en el medioambiente. Tanto en el proceso de fabricación como en el de reciclaje, siempre quedan residuos nocivos que pueden causar desastres ecológicos en la periferia de las zonas industriales.

Además, los niveles de contaminación lumínica son proporcionalmente directos al derroche energético, otro gran problema de nuestro mundo moderno. Mientras más luz se irradie por fuera de la zona a alumbrar o por encima de la horizontal, debido al mal diseño o posición las luminarias exteriores, ocurrirá un mayor malgasto de electricidad por invertir recursos y energía en emitir claridad donde no es necesario. También existen otros factores en cuanto al ahorro energético, como son la selección apropiada del tipo de lámpara a utilizar para las áreas que se deben iluminar, teniendo en cuenta su rendimiento espectral y consumo de lumens por watt (lm/W).

A medida que aumenta la magnitud de este fenómeno por la acción despreocupada de las personas, empresas y compañías que tienen bajo su responsabilidad la ubicación de bombillas o reflectores afuera de los hogares e instalaciones, empeora el daño al medioambiente, la intrusión lumínica, la inseguridad vial, el despilfarro energético y se pierde poco a poco la oscuridad natural del cielo nocturno. A pesar de esto, muy pocas personas, organizaciones y casi ningún estado ha mostrado interés alguno en darle solución a este problema que inevitablemente se incrementará con el tiempo.

Sólo han realizado serios estudios sobre el tema algunas organizaciones, cátedras e institutos estrechamente relacionadas con la astronomía. Únicamente se han puesto en práctica legislaciones y medidas para regular la contaminación lumínica en áreas cercanas a los mayores observatorios astronómico del mundo, ubicados en Islas Canarias (España), La Serena (Chile) e Islas Hawaii (EUA), por sólo citar algunos ejemplos. La mayor parte de estos reglamentos y leyes obligan a evitar la emisión directa de luz hacia el cielo mediante luminarias correctamente cubiertas y sin inclinación. También advierten sobre la iluminación en el rango no visible para el ojo humano (fuera de los 350 a los 760 nm), como es el caso de las bombillas de vapor de mercurio que emiten rayos ultravioletas, los cuales afectan considerablemente los resultados de los estudios radioastronómicos y cuando radian en una onda por debajo de los 310 nm pueden causar daños a los seres vivos. En las regiones donde se han aplicado estas medidas, se ha logrado un significativo ahorro energético que ha permitido utilizar ese dinero para realizar inversiones en los mismos observatorios o en otros proyectos.

La solución de los problemas que derivan de la contaminación luminosa no está en comenzar a vivir a oscuras. Se trata de la reducción de los flujos de luz artificial emitidos hacia el cielo. Seamos mucho más celosos y ahorrativos con las fuentes de energía agotables. Protejamos nuestro medio ambiente, que es el único que tenemos. Sintámonos parte del entorno que nos rodea y luchemos por entregarle a nuestros hijos y nietos el grandioso espectáculo de poder contemplar las estrellas.

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Impacto de la contaminación luminosa en el medio ambiente.

Posted by ProAstronomía en febrero 23, 2002

Autor:

Luis Olivares Milanés

Grupo: Cruz del Sur

RESUMEN

Mucho auge ha tomado en el mundo actual la preocupación por el cuidado y preservaciòn del medio ambiente. Sin embargo, en la mayorìa de los estudios sobre Ecología que fueron consultados, se soslaya la contaminación luminosa y se le dedica muy poca atención, vacío que pretendemos llenar ya que hasta donde sabemos, en nuestro país no se han realizado estudios sobre el particular.

Se entiende por contaminación luminosa el resplandor producido por la luz artificial procedente, principalmente del alumbrado público que se escapa hacia el  cielo, formando un inmenso globo de luz dirigido hacia el firmamento, desapareciendo en él la oscuridad del cielo.

Con este trabajo se pretende llamar la atención sobre este tipo de contaminación, tan perniciosa como las demás y promover el inicio de estudios sobre el tema por parte de la comunidad científica en aras de la promulgación de una legislación adecuada con vistas a la conservación del cielo  astronómico.

INTRODUCCIÓN

Muchos tienen la idea que los promotores de los cielos oscuros queremos apagar todas las luces de las ciudades y volvernos a una época de calles peligrosas donde los criminales se escondan en las tinieblas. Uno supondría que los delincuentes estarían encantados de tener menos luz por la noche, sin embargo, la realidad es muy distinta. Gran parte de la campaña es una lucha para conseguir un alumbrado más eficiente.

Resulta que las luminarias mal diseñadas deslumbran tanto que, con frecuencia, dificultan la visión y, peor aún, suelen dejar unas lagunas que no se alumbran.

Otro ejemplo que suele ser menos familiar es el peligro que el alumbrado puede significar para la seguridad vial. El mal diseño de las luminarias causa un deslumbramiento en los conductores de vehículos que reduce su capacidad de visión. De nuevo, la meta no es quitar las luces en las calles y carreteras sino procurar que la luz que emiten sea útil y eficaz.

¿Acaso queremos vivir en un mundo donde hasta los habitantes de los pueblos más pequeños  y perdidos no conozcan la belleza de las estrellas?

Por supuesto que no y para esto hace falta hacer  mas. Sólo así podremos salvar las estrellas para nuestros hijos y nietos.

DESARROLLO

Durante el siglo que concluyó, muchas más personas han perdido la espectacular vista del Universo que sus antepasados disfrutaban en las noches despejadas. El desarrollo de la tecnología de iluminación eléctrica y el incremento de la población urbana ha causado un rápido incremento de la luminosidad del cielo en las ciudades y pueblos. Algunos miembros del público general no han visto nunca lo mejor del cielo oscuro. Para los pobladores urbanos, el estudio de las estrellas esta limitado a las simulaciones de los planetarios. La vida moderna nos ha robado una parte de nuestra herencia. Los cometas Hyakutake y Hale –  Bopp ,dos de los mas espectaculares cometas de nuestro tiempo ,fueron para muchas personas meras bolas de pelusa borrosas por la claridad de la contaminación luminosa. Hasta en las áreas rurales ,la mala disposición de las luces exteriores afecta la calidad de las noches oscuras. Como ha dicho Leslie Peltier en su autobiografía ”Luz de estrellas en la noche”:

“La Luna y las estrellas no son mas grandes viniendo al campo. El campesino ha cambiado su naturalidad por la potencia de soles de noche. Sus hijos no conocerán nunca la bendición de la noche negra.”

La contaminación luminosa es una especial amenaza para los astrónomos profesionales y aficionados. Muchas observaciones, incluyendo muchas de interés cosmológicos, pueden ser hechas únicamente desde sitios de observación muy escogidos y muy alejados de los centros poblacionales. Algunos viejos observatorios como el David Dunlap en Ontario y Monte Wilson en California, están severamente afectados por la contaminación luminosa de los centros urbanos adyacentes. Los nuevos observatorios son usualmente instalados en sitios remotos y los astrónomos aficionados rutinariamente viajan largas distancias para escapar de la claridad de las ciudades y pueblos. Hay observaciones que pueden ser hechas desde el espacio pero tres décadas de Astronomía espacial han incrementado la necesidad de observaciones con base en la  Tierra

El incremento de la luminosidad del cielo con efectos adversos para el ambiente y perjuicios para los astrónomos es lo que se llama “contaminación luminosa”, originado por el abuso de luces que no redundan en beneficio de la iluminación nocturna efectiva. Esta es la luz que se lanza horizontalmente y hacia arriba al cielo desde las mal diseñadas luminarias fijas, deslumbrando a conductores y público general, comprometiendo la visibilidad, la protección y la seguridad. En todo el mundo anualmente se pierden varios millardos de dólares en generación de energía que se gasta en esta luz derrochada. Nuestro país, contrariamente a lo que pudiera pensarse, no está exento de este despilfarro.   Existen soluciones al problema de la contaminación luminosa y se han instituido ordenanzas para el uso de luces exteriores en numerosas comunidades cercanas a los grandes observatorios como los de Tucson, Arizona y San Diego, California. La mejor solución es el uso de luminarias que dirijan toda la luz hacia abajo ya que la luz surgida de éstas no es visible directamente desde los lados — un defecto universal de las luces de calle y de patio. Puesto que en esos lugares es donde hace falta luz , se requerirán menos luces totales y por tanto ,  menos energía.

Adicionalmente pueden mejorarse muchos costos utilizando manantiales de luz que requieran menos potencia para producir una cantidad dada de luz. En orden creciente de eficiencia , los tipos comunes de luces exteriores son:

  • Incandescentes ( bulbos ordinarios , 60 )
  • Vapor de mercurio ( luz violeta – blanca, 30 )
  • Sodio de alta presión ( rozado – mandarina, 15 )
  • Sodio de baja presión ( amarillo, 10 )

El número acompañante es el de “ Watts consumidos por 1000 lumens producidos “ e indica la cantidad de energía eléctrica ( watts ) requerida para producir la misma cantidad de luz visible ( 1000  lumens ). En adición a la luz producida con un menor costo , las luces de sodio de baja presión ( L P S ) son casi monocromáticas con lo que mucha de la claridad puede ser filtrada por los astrónomos. Las LPS son especialmente buenas para iluminación de calles , parqueos , luces de seguridad y cualquier otra aplicación donde el color suministrado no sea importante. Aún cuando las luminarias eficientes generalmente tienen un mayor costo que las contaminantes , este costo es rápidamente recuperado a través de los menores costos de operación. En California, las ciudades de Long Beach , San Diego y San José han realizado ahorros substanciales cada año por media del uso extensivo de LPS en el alumbrado público. Por ejemplo , se puede reemplazar  una lámpara usual de vapor de mercurio de 175 watts por una LPS de 35 watts y obtener el mismo resultado , sin deslumbramiento ni invasión de luz. La energía ahorrada es notable y la visibilidad es la mejor.

Una menor contaminación luminosa y un mayor ahorro pueden ser obtenidos usando no más luces que las requeridas. En particular , muchas más luces y / o pobremente resguardadas pueden arruinar la adaptación a la iluminación nocturna, cegándonos justo cuando necesitamos ver. Cuando vamos de la claridad a la oscuridad o viceversa , impera  “ la adaptación transitoria “ y tenemos una pobre visibilidad por un rato. En adición , las luces solamente deben ser usadas cuando sean necesarias.

El incremento de luces generalmente da una sensación de mayor seguridad , pero no está evidenciado significativamente a través de las estadísticas que más luces redunden en menos crímenes.

La escasez  de conocimientos, más que la resistencia , es el gran problema en el control de la contaminación luminosa. Después de todo, ! Cuesta dinero esta contaminación !. Comparando el caso con muchas otras formas de contaminación , son factibles soluciones simples y lo mejor de todo , todos nos beneficiamos aplicando estas soluciones. Muchas personas no están conscientes  de lo caro , del derroche y del perjuicio asociado al uso excesivo de luces . El deslumbramiento es incorrectamente percibido como buena iluminación. La contaminación incluye no sólo la luz misma sino también otras formas de contaminación ambiental , asociadas a la extracción , transportación y quema de carbón y petróleo , los cuales proveen mucha de la energía usada en el suministro de luz derrochada. Este estado general de cosas ha sido resumido inmejorablemente por Doug Pitcairn , un profesor de Astronomía de Nueva Escocia , Canadá ,al decir :

“ Me sorprende como algunos que no piensan nunca en dejar una botella plástica en el campismo, puedan pagar dinero extra todos los meses iluminando la mitad del vecindario con luces innecesarias y perturbadoras. “

La educación del público y de los gobernantes por los astrónomos ( profesionales y aficionados ) es el mejor programa que se puede acometer. Estos esfuerzos han ayudado. La contaminación luminosa, que en sí es un insulto a la belleza de la noche , es estéticamente desagradable , es un derroche de energía , un crimen financiero en la sociedad , totalmente inefectiva para la seguridad y protección y un significativo problema ambiental y absolutamente intolerable e injustificable en nuestras condiciones económicas actuales. Los astrónomos con su preparación

Los astrónomos con su preparación científica y su  apreciación del cielo nocturno , están particularmente bien calificados para tomar un rol activo en la educación  del público general acerca de estos problemas que afectan no a unos pocos sino a todos por igual.

CONCLUSIONES

Como hemos visto a través de esta exposición, la contaminación luminosa se ha convertido en un serio problema ambiental con los efectos siguientes:

  1. Incremento del consumo energético en horario de máxima demanda. El costo de la energía perdida asciende a varios millones de dólares al año, cantidad que podría ser utilizada con otros fines.
  2. La generación de la energía necesaria, producida en las termoeléctricas, implica la emisión a la atmósfera de gases causantes de lluvias ácidas y que  incrementan la concentración de CO2 y otros gases causantes del efecto invernadero.
  3. Efectos contaminantes producidos por residuos tóxicos, costosos de tratar, de las lámparas de vapor de mercurio usadas.
  4. Inseguridad vial, dada por el deslumbramiento de conductores y peatones.
  5. Intromisión en la vida privada de las personas al iluminar las fachadas y ventanas de las viviendas y edificios con la luz no dirigida hacia el suelo.
  6. Efectos perjudiciales sobre la vida de los animales, sobre todo los pájaros, que huyen de las ciudades.
  7. Efecto medioambiental negativo sobre el firmamento, refiriéndonos al entorno oscuro que es afectado por el brillo de este globo de luz artificial, observable a más de 30 km de nuestra ciudad, con la consiguiente pérdida de la visión del cielo estrellado.

Medidas para paliar la contaminación luminosa

Existe una serie de medidas que, permitiendo mantener un buen nivel de iluminación en las calles de nuestras ciudades, redundaría en una disminución importante de la contaminación luminosa y por ende, un ahorro de un 30 a 50 % del consumo eléctrico causado por el alumbrado público. Entre otras tenemos:

  1. Evitar la emisión de luz por encima de la horizontal y hacia el cielo.
  2. Utilizar luminarias adecuadas.
  3. Utilizar lámparas adecuadas.
  4. Proyectarla iluminación de acuerdo con las normas vigentes.
  5. Instruir al público general en el tema.
  6. Promover la promulgación de las legislaciones necesarias sobre el particular.

BIBLOGRAFÍA

  • David L. Crawford. Light pollution. Observer’s Handbook 1998.RASC
  • Marc Kidger. Alguien nos roba las estrellas. Tribuna de Astronomía y Universo. Diciembre 1999.
  • AAM. Informe “Contaminación lumínica en el medio ambiente”.2000
  • IDA. Help us save the stars. 2000
  • Dizano iluminazione. Catálogo Proyectores 2000

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