ProAstronomía

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Archive for 24 enero 2011

Los colores de los planetas

Posted by ProAstronomía en enero 24, 2011

La naturaleza nos ha dado una maravillosa cualidad: el sentido de la vista.

Nuestros ojos son una increíble cámara fotográfica, y cuando los acercamos a un telescopio, podemos deleitarnos con todo un espectáculo en el cielo.

De entre todos los objetos que se pueden ver en el cielo, los más llamativos son los planetas. Estos son los cuerpos que giran alrededor de una estrella, y en nuestro caso la estrella que hace de centro del Sistema Solar es… el Sol.

Pero los planetas que podemos observar son diferentes, a veces tanto que no se parecen  nada entre sí.

Los astrónomos han clasificado dos tipos principales de planetas: los terrestres y los gaseosos.

Como indica su nombre, los planetas terrestres son parecidos a la Tierra, están constituidos por roca, y son generalmente pequeños. Ya que están hechos de materia sólida, su color es similar al de la superficie de nuestro planeta. Pero al observarlos desde lejos, el color depende no sólo de lo que está hecho el planeta, sino de algunas  características que pueden tener o no: una superficie de agua y la atmósfera. En el caso de la Tierra, tú sabes que tiene una capa de aire que lo cubre por completo, y en la cual hay muchas nubes de vapor de agua. También tiene casi toda su superficie cubierta de agua, así que cuando los astronautas ven a la Tierra desde el espacio, la ven de color azul (si tiene pocas nubes) pero blanca si esta muy nublada. Cuando el primer cosmonauta subió al espacio (el soviético Yuri Gagarin) y le preguntaron desde tierra cómo era nuestro planeta, el contestó: “La Tierra es AZUL”.

Y tiene este color a pesar de ser un planeta “terrestre”.

Pero hay otros que no tienen agua en su superficie ni tampoco atmósfera. Por ejemplo, Mercurio. Este es un planeta muy pequeño, y es el más cercano al Sol, así que es casi imposible observarlo incluso con grandes telescopios, porque siempre está muy inmerso  en el brillo del Sol.

Pero regresando al tema de los colores, Mercurio se ve, desde el espacio cercano, de color CARMELITOSO, como las rocas. Desde lejos, se ve como nuestra Luna, porque su superficie refleja mucho la luz del Sol.

El segundo planeta en orden de distancia al Sol, es Venus. Cuando sales muy temprano a la calle, antes de que salga el Sol, o después que este se ponga, en ocasiones puedes verlo como una estrella muy brillante. Algunas personas le llaman el lucero de la tarde o de la mañana, dependiendo de la hora en que se vea. Si te fijas bien, verás que su color  es blanco. Pero si te digo que Venus es un planeta terrestre, ¿entonces porqué no tiene color de roca?

El problema es que tiene una atmósfera muy espesa, llena de blancas nubes. Tiene tantas nubes, que nunca podemos ver su superficie a través de ellas. Incluso con las cámaras muy sensibles de las naves que hemos puesto en órbita alrededor de él.

Como las nubes reflejan casi toda la luz que viene del Sol, cuando vemos este planeta se ve extremadamente brillante, sin ningún detalle de su superficie, que está escondida bajo el grueso manto nuboso. Así que Venus se ve de color BLANCO brillante.

Marte es otra cosa. Cuando vemos al cuarto planeta del Sistema Solar, a simple vista, le vemos un tinte rojizo. Es como una estrellita roja. Pero si lo observamos por un telescopio, es impresionante. No sólo vemos su color casi rojo, sino que hasta se ven casquetes de hielo blanco en los polos!!!

Y es que Marte es un planeta más pequeño que la Tierra, pero que tiene mucho parecido con ella. Tiene una atmósfera, que aunque no es respirable para nosotros, por su extrema baja densidad, es suficiente para tener algunas nubes y unas enormes tormentas de arena. Como es una atmósfera tan débil se puede ver a través de ella muchos detalles de la superficie, pero de estos hablaremos en un artículo aparte. Como no hay agua líquida en su superficie (que pueda formar océanos) y hay muy pocas nubes en la atmósfera, entonces el color que se le ve al planeta es el de sus rocas, un ROJO  carmelitoso.

Ahora viene la otra categoría de planetas, los gaseosos. Estos son llamados también gigantes, por ser mucho más grandes que los terrestres.

Júpiter es el quinto en orden desde el Sol, y es el planeta más grande de todos los del Sistema Solar. Es muy interesante de observar incluso con prismáticos de 8 aumentos, de esos que muchas veces nuestros papás tienen en casa. Se ven perfectamente sus cuatro principales lunas, llamadas galileanas en honor a Galileo Galilei, el científico italiano que los descubrió para el mundo.

En el cielo a simple vista, o con pocos aumentos en un telescopio, se ve de color BLANCO. Sin embargo, cuando se le ve con un poco más de aumentos, ya se ven claramente dos bandas más oscuras, que son formaciones de tipo nubosas también, al igual que el resto de la superficie visible del planeta. Como no tiene superficie sólida, sólo vemos nubes, algunas más claras y otras más oscuras.  Pero en total, se ve de color BLANCO.

Después viene otro gigante gaseoso, Saturno.

Es el famoso planeta de los anillos, que se ven magníficos a través de casi cualquier telescopio. Al observarlo a simple vista o con bajos aumentos, se ve AMARILLENTO. Al telescopio es similar, aunque su color queda opacado por la belleza de sus anillos.

Urano es el siguiente en orden. Al igual que Júpiter y Saturno, es un planeta gaseoso, aunque no tan grande como los anteriores.

El color de este planeta es VERDE – AZULADO, y  procede de la gran cantidad de gas metano que hay en su atmósfera, sobre todo en la parte superior de la misma. Tiene también algunas bandas de nubes de color blanco, pero no son visibles desde la Tierra, sobre todo con pequeños telescopios.

Y finalmente, Neptuno es el último de los grandes planetas gaseosos, y también el último del Sistema Solar. Tiene una coloración parecida a la de Urano, aunque más AZUL, porque contiene un poco más de gas helio en su atmósfera.

Neptuno tiene los vientos más rápidos del Sistema Solar, llegando a alcanzar 2000 kms por hora. Además suele mostrar grandes tormentas, como la gran mancha oscura que se vio hace algunos años, como una especie de gran ciclón.

Colores de Plutón

Como algunos lectores nos han preguntado sobre este tema, lo incluimos. Pero primero debemos aclarar bien que desde agosto de 2006 a Plutón se le retiró de la clasificación de planeta. En ese momento (y luego de largas discusiones) se creó la nueva categoría de “planeta enano”, donde se incluyó a Plutón, Ceres (el más grande de los cuerpos del cinturón de asteroides) y otros que se han descubierto mas allá de la órbita de Plutón.

Plutón es un astro que aún no ha sido visitado por alguna sonda espacial humana. Eso cambiará en el año 2015, cuando llegará la sonda “Nuevos horizontes” de la NASA. Será un momento interesante para conocer los verdaderos colores (y muchas otras cosas) de este planeta enano.

Hasta donde sabemos, Plutón tiene una coloración variable en su superficie, pero en lo fundamental se dice que es de color naranja oscuro con zonas casi negras y otras casi blancas. En unos años más les tendremos una respuesta más exacta.

Foto NASA

Esperamos les agrade este artículo y les ayude en sus tareas escolares…

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Los colores de las estrellas

Posted by ProAstronomía en enero 13, 2011

Cuando por la noche observamos el cielo, una buena parte de las personas no se da cuenta de que las estrellas tienen colores. Muchos piensan que son simples puntos blancos, que parpadean en nuestro cielo. Pero no es así.

A ti que eres niño todavía, o a tus papás, les pregunto: ¿de qué color pintan el Sol cuando dibujan un paisaje campestre?

Seguramente la respuesta es muy fácil: amarillo. Y sí, nuestra estrella, el Sol, es amarillo. Así que ya estamos viendo que incluso tú sabes algo de astronomía sin quererlo, sabías hace tiempo que el Sol es una estrella amarilla.

Pero si el Sol tiene color, es por alguna razón. Además, si nuestra estrella es coloreada, entonces las demás también pueden serlo, ¿no crees?

Si esperamos la noche y observamos una vez más el cielo, pero esta vez con cuidado, notaremos que hay estrellas muy brillantes, y otras no tanto. Pero de las más brillantes, hay algunas muy blancas, con matices azules, y otras anaranjadas, casi rojas. Así que las estrellas no solo son amarillas, sino que las hay de muchos colores. En este gráfico, que es usado por los astrónomos para clasificar las estrellas, se puede notar las coloraciones, de acuerdo a la edad y la cantidad de materia que tiene cada una.

Fuente: Kalipedia.com

Esto que te he mostrado se llama diagrama Hertzprung-Russell, en honor a los astrónomos que lo dibujaron por primera vez, y representa a las estrellas de acuerdo a su brillo y temperatura. Pero a ti eso no debe preocuparte por ahora, simplemente observa como los colores y los tamaños de las estrellas están ordenados en ciertas zonas del gráfico. Y que los colores son muchos, aunque van pasando poco a poco de uno al otro.

Incluso, si te fijas bien, en la parte de abajo a la derecha, las estrellas se hacen tan rojas, que llegan a ser carmelitas, casi oscuras.

Pero bueno, veamos por fin la razón del porqué de los colores de las estrellas.

Para explicarte bien esto, usaremos un pedazo de hierro.

Sí, ya sé que las estrellas están hechas de gases, pero el hierro solo nos servirá para darte una idea de los colores.

Si ponemos al fuego ese pedazo de hierro, al comenzar a calentarse casi no brillará. Se verá de un rojo oscuro, y en la medida que se va calentando, se va haciendo un poco más anaranjado, y luego amarillo, y después casi blanco, hasta que cuando está bien caliente, se verá blanco azulado.

Esta escala de colores que hemos visto con un pedazo de hierro, es casi la misma que vemos en las estrellas. Y la causa de que ellas tengan todos esos colores, es la misma: la temperatura.

Contrario a lo que las personas tienden a pensar, las estrellas rojas no son las más calientes, ni las blancas las más frías. Al igual que en el pedazo de hierro, las estrellas rojas son las más frías, y las blanco-azules las más calientes.

Betelgeuse, una estrella roja

Para que tengas una idea de lo que te estoy diciendo, una estrella roja puede tener unos 3000 grados (o incluso menos) en las capas exteriores. Una como el Sol, que es amarilla, tendrá alrededor de 6000 grados. Y las blancas, hasta 10 000 grados o más.

Las Pléyades, un grupo de  estrellas azules

Ahora ya podrás explicarle a cualquiera porqué las estrellas tienen diferentes colores…

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Evolución de la materia en el universo

Posted by ProAstronomía en enero 12, 2011

Por Carlos Heredero

Cuando surgió el universo, poco después de la llamada “gran explosión”, toda la materia que existía estaba constituida casi exclusivamente por hidrógeno, un gas extremadamente ligero. El hidrógeno es el elemento químico más sencillo que existe, porque tiene constituidos sus átomos por un solo protón (en el núcleo) y un electrón que gira alrededor de este.

Átomo de Hidrógeno

Pero para que el universo evolucione y exista como hoy lo conocemos, hacen falta elementos más pesados, como el oxígeno, el carbono, el nitrógeno, y otros. Como estos elementos no pueden surgir de la nada, debía existir una vía por la cual el hidrógeno se transformara en elementos más complejos, o lo que es lo mismo, se hicieran más pesados.


Átomo de Oxígeno

Cuando miras al cielo durante la noche, ves muchas estrellas. Y ellas son visibles porque brillan con luz propia. Gracias a un proceso que tienen dentro, en su centro, ellas generan luz (y calor, como el que recibimos del Sol).

Las estrellas son los “hornos” donde este proceso de transformación de la materia se lleva a cabo. Los astrofísicos (que son los astrónomos que se dedican a estudiar los procesos de este tipo) han podido descifrar la forma en que las estrellas lo hacen.

En el interior de cada estrella hay condiciones donde se generan unas altísimas temperaturas. Bajo estas condiciones que hay en sus centros, los átomos de hidrógeno se unen para formar átomos más pesados, es decir, con mayor cantidad de protones y electrones. Es como sumar bolas de cristal, para al final tener un conjunto más pesado y complejo.

Pero para que este proceso suceda, las condiciones son muy exigentes. No sólo se necesitan altísimas temperaturas, sino también presiones muy elevadas. Para que tengas una idea, las condiciones permanentes en el interior de las estrellas son similares a las que hay durante una explosión atómica, solo que esta última (generada por el ser humano a un alto costo) ocurre rápidamente, y sólo dura unas fracciones de segundo. Pero en las estrellas estas condiciones pueden durar miles de millones de años, sin preocuparse en lo más mínimo por el gasto de energía que deben hacer. Así que tienen mucho tiempo para transformar elementos químicos sencillos en otros más complejos.

De esta forma, está claro que toda la materia que existe ha pasado alguna vez por una estrella. Hasta la sustancia que compone nuestros cuerpos. Por eso se dice que nosotros somos “polvo de estrellas”, porque cada átomo de nuestro cuerpo ha formado parte alguna vez de una estrella, y se ha hecho más complejo en sus reacciones nucleares.

Cuando una estrella lleva muchísimo tiempo en este “trabajo”, logran crear elementos tan pesados como el hierro, pero ya entonces le resulta imposible a la estrella continuar haciéndolo más complejo. Entonces sucede algo increíble y enormemente poderoso: una supernova.

Pero esta es otra historia.

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La forma de los astros: las estrellas

Posted by ProAstronomía en enero 10, 2011

Por Carlos Heredero

Las estrellas son uno de los tipos fundamentales de astros que existen en nuestro universo. No solo son las que dan “luz y calor”, como se dice siempre, sino que funcionan como enormes hornos donde se recicla la materia, creando nuevos elementos químicos. Pero de esto hablamos en otra charla.

De seguro sabrás que las estrellas son mucho más grandes que cualquier planeta. De hecho, el diámetro de nuestro Sol (que es nuestra estrella) es 109 veces más grande que el de la Tierra.

Si recuerdas del artículo anterior, sobre la forma de los planetas, allí comentamos que mientras más masa posee un cuerpo, más se acercará a la forma esférica. Así que las estrellas, por tener una gran cantidad de masa, son casi perfectamente esféricas.

Pero las estrellas no tienen una superficie sólida como la de nuestro planeta. Entonces, ¿como mantienen esa forma?

La explicación es muy sencilla, y hasta tú mismo has hecho de vez en cuando algo muy parecido a una estrella.

¿Has inflado un globo alguna vez?

Cuando tú inflas un globo, habrás notado que debes hacer fuerza soplando aire dentro de él, porque el aire no entra solo. Como el material con que se hace el globo es elástico, mientras no sea inflado este permanece recogido. Pero nada más de soplar un poco de aire dentro de él, comienza a crecer, cada vez más. Y al inflarlo notarás que mientras más inflado está, más trabajo cuesta soplar para que se haga más grande.

El problema con esto es que la superficie de la goma que compone el globo, hace resistencia a ser estirada. Mientras más lo estiras, más resistencia hace, de modo que es cada vez más difícil inflarlo.

De todas formas, si te fijas bien verás que siempre mantiene una forma redondeada (excepto, claro está, en los casos en que son globos de formas caprichosas, que no vienen al caso). Un globo redondo es una buena comparación con una estrella.

Pero… ¿no es verdad que las estrellas no son globos, que no tienen nada como esa goma que contiene el aire y evita que se escape?

¡Claro que las estrellas no tienen goma alrededor!

En realidad, el papel de la envoltura de goma del globo, en las estrellas lo hace una fuerza que ya te mencioné: la fuerza de gravedad.

Ella atrae a todos los átomos que componen la estrella hacia un centro común, obligándolos a estar bien juntitos. Así, se asegura que la estrella tenga siempre esa misma forma esférica que vemos en el Sol.

La fuerza de gravedad tiende a comprimir al Sol hacia su centro

Y si eres un poco más curioso, seguro te podrías preguntar el porqué si la fuerza de gravedad atrae todo hacia el centro, y las estrellas tienen mucha más masa que un planeta, ¿porqué no se reúne toda la materia en el centro, bien apretadita, casi como un punto?

Aunque ya este último pensamiento es otro tema, que trataré de explicarte más adelante, en realidad en las estrellas normales eso no sucede. Como en su interior hay algo que se llama “reacciones termonucleares” (que es algo así como muchas bombas atómicas explotando una detrás de la otra) ellas se mantienen lindas y vivas por muchísimo tiempo. Estas reacciones son las que hacen que brille, que emitan luz y calor, y a la vez, hacen fuerza hacia fuera a toda su materia, empujándola en contra del efecto que hace la fuerza de gravedad. Cuando estas dos fuerzas combaten una contra otra, llega un momento en que se equilibran, permitiendo a la estrella funcionar, y mantener su forma esférica.

La fuerza de las reacciones tienden a expandir el Sol

Mira cuantas maravillas hay en nuestro universo, ahora ya sabes que la forma de las estrellas es el resultado del equilibrio entre dos fuerzas: la fuerza de gravedad (que tiende a unir cada vez más sus partículas) y la fuerza que tiende a separarlas, procedente de las reacciones termonucleares en el centro de cada estrella.

Más adelante te contaré cómo funciona una estrella.

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Blog de lanzamiantos espaciales

Posted by ProAstronomía en enero 7, 2011

Este blog es atendido por uno de nuestros miembros más destacados, Eladio Miranda. Puedes actualizarte en todo lo referente a este tema en:

http://lanzamientos.wordpress.com/

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