ProAstronomía

Representa la intención de unir a los amantes de la Astronomía para favorecer el desarrollo de esta ciencia en Cuba y en cualquier parte del mundo

Archive for 16 marzo 2010

¿Porque existen los días, los meses y los años?

Posted by ProAstronomía en marzo 16, 2010

Por Carlos Heredero

Imagino que tal vez nunca te has preguntado qué es el tiempo. Puede ser porque siempre estamos apurados, y así no nos damos cuenta de que el tiempo pasa. Y mucho menos nos damos cuenta lo que son las horas, y cómo es que se mide el tiempo.

¿Te has preguntado alguna vez porqué existen los días, los meses y los años?

Aunque nosotros ahora no lo hacemos tanto, el hombre antiguo sí observaba el cielo a lo largo de su vida.

Lo primero que debió saltar a su vista fue que durante cierto tiempo se veía el Sol, había luz y hacía calor. Al ponerse el Sol, y durante un intervalo similar de tiempo, estaba oscuro y hacía frío. Esta debe haber sido la primera forma de medir el tiempo. Simplemente iban contando estos intervalos, a los que más tarde llamarían DÍA.

Pero este no era el único fenómeno que se veía en el cielo. Algo que se movía un poco más lento, pero que resaltaba fácilmente porque era un objeto muy brillante en el cielo nocturno. Un astro que con el paso de los días cambiaba su apariencia, y llegado cierto momento volvía a comenzar su ciclo. Quizás hayas adivinado que este astro era La Luna. Así que usaron este ciclo lunar para medir intervalos de tiempo más largos, y que luego llamaron MES.

Por último, ellos conocían las estaciones (que eran primavera, verano, otoño e invierno) y también que sus hijos (y ellos mismos) se iban poniendo cada vez más viejos Tenían que encontrar una forma de medir el paso de estos acontecimientos. Y una vez más miraron al cielo. Hallaron que el Sol (que se veía durante la parte iluminada del día) se movía entre las estrellas, aunque mucho más lento que La Luna.

Esto puedes verlo tú mismo observando el cielo justo antes de salir o después de ponerse el Sol, y comparando su posición con las estrellas más brillantes. El Sol se mueve un poco todos los días, y al cabo de cierto tiempo, regresa a la posición original entre las estrellas. Así que decidieron llamar a esta unidad de tiempo AÑO.

A partir de entonces hemos ido creando nuevas unidades de medida del tiempo, de acuerdo a nuestras necesidades. Surgió no solo el siglo o el milenio, sino también la hora, el minuto, el segundo y unidades aún más pequeñas.

Desde el invento del reloj, hemos ido mejorando nuestra capacidad y exactitud para medir el tiempo, hasta fracciones infinitesimales de segundo. Hemos llegado al punto en que en ocasiones debemos alargar un año en un segundo, para corregir las diferencias entre los relojes atómicos y la rotación de la Tierra, que se retrasa cada vez más debido al efecto de las mareas.

Pero esta es otra historia.

Posted in ASTRONOMÍA PARA NIÑOS, Porqué existen los dias | Leave a Comment »

Curiosidades I

Posted by ProAstronomía en marzo 16, 2010

Por Carlos Heredero

¿Cuál es el planeta más lejano del Sistema Solar?

El planeta más lejano de nuestro sistema planetario es Neptuno. Hasta el año 2006, este puesto lo tenía Plutón, que fue clasificado como planeta hasta ese año. Pero ahora, a Plutón se le clasifica científicamente como un planeta enano, por su pequeño tamaño, entre otras causas. Actualmente hay una nave espacial en viaje hacia plutón, pues este nunca ha sido visitado por una nave espacial humana, aunque ya sabemos que tiene al menos tres satélites naturales.

¿Porqué las estrellas se ven como punticos de luz?
Porque ellas están muy lejos (excepto nuestro Sol, que es la estrella más cercana que tenemos). Puedes entenderlo muy fácilmente si te fijas en los faroles de la calle. El que tienes más cerca puedes verlo con muchos detalles, pero a medida que se van alejando se observan más pequeños, hasta que se convierten en un puntico de luz.

¿Qué es la Vía Láctea?
La Vía Láctea es la galaxia a la que pertenece el Sistema Solar. Una galaxia es un enorme grupo de estrellas, formado por muchos millones de ellas. En las noches muy oscuras puedes ver la Vía Láctea en forma de una franja blanquecina que atraviesa el cielo de una lado al otro. Esta franja no es más que la unión del brillo de millones de estrellas, que por estar tan lejos parecen esa manchita nebulosa. Todas esas estrellas son parecidas al Sol, y este también es parte de esta galaxia, la Vía Láctea.

¿De que color es el cielo de la luna?
El cielo de la Luna es negro, porque no tiene atmósfera. Incluso a pleno día se pueden ver las estrellas junto con el Sol. En la Tierra el cielo es azul debido a que la capa de aire que tenemos sobre nuestras cabezas difumina la luz del Sol. Imagínate si estuvieras en la Luna, de día, que espectáculo más grande ver las estrellas junto al Sol!!!

Posted in Curiosidades | Leave a Comment »

¿Por qué mirar al cielo?

Posted by ProAstronomía en marzo 16, 2010

Por Carlos Alberto Heredero Gracia

Resulta sumamente curioso que tras el paso del huracán Michelle, con toda su destrucción y violencia, nos quedó a los aficionados a la astronomia un regalo incomparable: un cielo asombrosamente negro y profundo. Maravillas que siempre han estado ocultas a los ojos de los habitantes de las ciudades se mostraron con la oscuridad reinante.

No solo los aficionados, muchas personas se me acercaron para mencionarme la “asombrosa claridad y belleza del cielo”. Creo que resulta penoso tener que esperar a un evento de tan amargas consecuencias para que nos demos cuenta de lo que nos estamos perdiendo.

¿No sería mejor luchar por ver el cielo limpio de contaminación a diario?

Incluso hubo personas que en su inocencia no pensaron nunca ver un cielo así. Sin saber, o sin sentarse a meditar, en que precisamente ese es el estado normal del cielo. La naturaleza nos premió con esa maravilla de absoluta negrura cuajada de perlas resplandecientes. Y… ¿porqué no nos damos cuenta de ello?

Hay un refrán en que se dice “que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Este es un ejemplo característico.

Despertando…

Nadie es capaz de imaginarse lo que aprendería si normalmente observáramos hacia arriba una vez al día. Las diferencias entre el dia y la noche son marcadas, pero el análisis en los tipos de nubes, las fases de la luna, la forma de las constelaciones, los meteoros, todo es una maravilla que espera por que cada uno de nosotros las descubra.

Es increíble la sensación que nos llena al darnos cuenta de lo que ocurre allá lejos. Mejor aún lo es el saber que sólo hacia arriba podemos saber realmente el significado de la palabra infinito. Porque únicamente en esa direccion podemos extender nuestra vista hacia la infinidad del espacio, y mas que eso, viajar al pasado cada vez que lo hacemos. Son tantas las cosas de que disponemos sin ningun trabajo, sin ningun costo, que si estuvieramos conscientes de ello caminariamos con la cabeza en alto, para no perdernos ni un minuto de esa oportunidad que nos regalan.

¿Qué hacer entonces?

Solo mirar el cielo. Observe cada vez que pueda, en una parada de omnibus, en la escuela, en el trabajo, caminando o con su pareja. Piense cada vez que lo haga en la inmensidad del cosmos, en lo pequeño que somos y lo lejos que hemos llegado. Piense en los siglos de observacion paciente por parte de aficionados y profesionales, en las leyendas creadas por los antiguos, en la admiracion de un niño al ver por primera vez la luna, y sobre todo, en la posibilidad de que existan hermanos nuestros allá arriba. Seres que, en estos instantes, pudieran estar pensando en la posibilidad de existencia de otros seres aquí abajo. Que tal vez pudieran imaginarse un planeta azul, repleto de vida, de seres y de agua, de aire y energía, que en algun momento pudiera debatirse entre la vida y la muerte. Un planeta que seguranmente seria mejor que el que ellos viven, porque los que tenemos la dicha de vivir y pensar siempre soñamos lo mejor.

Si usted llega a darse cuenta de esto, estamos seguros que al mirar arriba, al infinito salpicado de estrellas, no se sentirá nunca más solo, porque no sera otra cosa que una parte de ese universo enorme que nos da un pequeño aliento de vida.

Posted in Opiniones | Leave a Comment »

La contaminación lumínica y sus consecuencias

Posted by ProAstronomía en marzo 16, 2010

Jorge Fidel Cubiles Gaunaurd
Grupo de Divulgación Astronómica NGC
Ciudad de la Habana

A mi hijo y mi familia.

Este trabajo pretende profundizar sobre las implicaciones relacionadas con la polución luminosa y la búsqueda de soluciones que contribuyan a lograr un cielo limpio y con mejores condiciones de observación.

Desde tiempos muy remotos la humanidad ha observado por generaciones el amplio firmamento colmado de estrellas; poetas y músicos le cantaban alabanzas, los sacerdotes lo cubrían de dioses y seres mitológicos y los astrónomos penetraban con sus miradas en las profundidades de sus secretos. Para un simple mortal podía ser no más que un relajante y suave suspiro al contemplar el cielo estrellado. Solo que el cielo nocturno de hoy ya no es el mismo y a veces se nos va el aliento al no poder observarlo plenamente en toda su magnitud… ¿qué ha pasado?
Habría que analizar los orígenes de este problema en el desarrollo tecnológico alcanzado por la humanidad en el pasado siglo, y en el incremento del nivel poblacional, sobre todo en los países desarrollados y como consecuencia de un crecimiento de las áreas urbanas. Como factor desencadenante tenemos un desmesurado alumbrado público, llevándonos a un punto tal que nos mina toda visión del espacio circundante.
La contaminación luminosa es un término que se suma a nuestra ya cargada agenda ecológica, su alcance no solo se remite a privarnos de este hermoso legado que es contemplar el vasto firmamento, sino que trae consigo serias repercusiones para la biodiversidad e implicaciones para los seres humanos. Expliquemos algunos términos asociados a nuestro trabajo.

1.- Polución luminosa

Con este nombre designamos la emisión directa e indirecta de luz producida por fuentes artificiales. Esta se origina por la interacción de partículas sustentadas en el aire, desviando la luz emitida en todas direcciones y haciéndose más intensa al existir otros elementos, como humo o alto índice de humedad ambiental. Esta es la causa del característico halo luminoso que cubre las grandes ciudades o áreas urbanas densamente pobladas. Es bueno resaltar que los actuales modelos de luminarias públicas, lejos de cumplir con su función, pasan a ser objetos ornamentales, convirtiéndose en grandes despilfarradores de luz. Esto significa la pérdida de hasta un 90 por ciento de la energía irradiada. Por ejemplo, la mayoría de las bombillas esféricas muy comunes en nuestros parques es de baja efectividad y alto consumo de energía.

2 – Efectos directos sobre la Biodiversidad

Las implicaciones son alarmantes si tomamos en cuenta que más de la mitad de nuestra fauna es de hábitat nocturno. La fuerte emisión de luz artificial incide sobre especies que precisan de la oscuridad como medio de supervivencia. Esto provoca deslumbramiento y un efecto de desorientación, un ejemplo de ello se observa en el caso de las aves. También se produce una alteración en los ciclos reproductivos de algunos insectos y en la polinización, rompiendo el equilibrio ecológico de ciertas especies. Dado que algunos de estos ejemplares son ciegos a diferentes espectros lumínicos, y otros no, los depredadores pudieran acabar con los más débiles y susceptibles a estas emisiones de luz. De esta manera, la flora quedaría igualmente afectada.

3 – Deslumbramiento en la población

Es preciso advertir sobre el falso concepto de que la excesiva iluminación es sinónimo de mayor seguridad cuando no es realmente así, pues una vista deslumbrada carece de toda seguridad. Pasando por pequeños detalles que escaparían a su visión, un buen ejemplo de esto (al pasar de áreas oscuras a otras excesivamente alumbradas) serían los lamentables casos de accidentes automovilísticos en las carreteras. Esto son tan solo algunos aspectos donde los efectos de la contaminación luminosa inciden sobre nuestra vida.

Es el efecto de la luz que impacta directamente sobre la visión, volviéndose más intenso cuanto más adaptado están nuestros ojos a la oscuridad, o a la inversa. Aquí incluimos, por supuesto, el caso de los astrónomos. Este efecto se debe a que nuestra retina posee dos tipos de células especializadas en la captación de la luz, que son los conocidos conos y bastones; estos actúan de diferente forma ante las altas y bajas intensidades luminosas, mediando intervalos de adaptación según las circunstancias.

Conclusiones

Como hemos podido constatar, este fenómeno genera consecuencias para la vida del hombre y su entorno. Sumándose a otras fuentes contaminantes de serias consecuencias, la polución luminosa es una más que incluimos en el desarrollo tecnológico que vive la humanidad hoy en día. No pretendemos negar la luz, sino erradicar su excesiva emisión hacia el cielo, empañando nuestras noches. Estamos negándole un preciado tesoro a las futuras generaciones en una era donde la conquista del espacio y las tecnologías al servicio del estudio del universo es un hecho real e inevitable; el no disfrutar del esplendor de la Vía Láctea por el solo hecho de existir una blanquecina capa de luz y difusas partículas es un crimen que no podemos darnos el lujo de pasar por alto. ¿Debemos seguir viajando a grandes distancias para observar tan bello espectáculo?

Es nuestro empeño, y el del autor de este trabajo, buscar soluciones en el caso específico de nuestra capital, que a pesar de no estar entre las más contaminantes del planeta no escapa a esta noble tarea de todos aquellos amantes del firmamento. Por último quiero señalar el enorme interés que el tema de la contaminación luminosa ha tomado en la comunidad científica mundial y en todos aquellos interesados en temas ambientales, hasta el punto que se han creado legislaciones para la protección del cielo. Tal vez en algún momento en nuestro verde caimán podríamos crear un grupo en defensa de un cielo oscuro y contra la contaminación luminosa.

Agradecimientos

Angel Alberto González Coroas (Ggrupo Galileo Galilei, de Camagüey)
Carlos Heredero (Grupo NGC)
Nora Lelyén

Fuentes

Horts, Pere. “¿Quién nos ha robado la Vía Láctea? El problema de la contaminación lumínica.” En: Sitio web del Grup d´ Estudis Astronómics.

Posted in Contaminación luminosa | Leave a Comment »

De una filosofía astronómica al mal en el hombre

Posted by ProAstronomía en marzo 16, 2010

Por Carlos Alberto Heredero Gracia
Editorial del Boletín RIAA número 3

A todos aquellos que descubren la necesidad de cambiar el mundo,
aunque solamente lo vean a la hora de la muerte…
A todos los que han muerto por saberlo

Desde el principio siempre pensamos en nuestra idea del mundo, como si esta lo rigiera. Como si esta fuera la semilla y la ley del Universo.

Como si fuéramos los reyes, o incluso mas allá, los dioses que lo dirigen. Nuestro pensamiento, con la fuerza que es inherente a su complejidad, se abandona al vicio del egocentrismo. Se imagina que es la única razón de existencia del universo, intenta capturarlo e introducirlo en leyes matemáticas y postulados con introducción y resumen. Se siente dueña de todo, hasta de sí misma, y con derechos reservados a cambiarlo todo y cada una de las cosas a su antojo. Con derecho a destruir, a cambiar, a considerar que puede mejorar las cosas desde su propio punto de vista, a obligar a los fenómenos a sentirse dominados por la razón humana.

¿Lo peor del hombre?…

La supremacía de la razón exacerbada por el ego.
El creer que es lo máximo, el hijo pródigo de la naturaleza, la creación superior del mundo o de Dios.

¿Cómo se manifiestan estas ideas?

Destruyéndose a si mismo. Por multitud de vías. Destruyendo a los demás, pisoteando los derechos del resto de la raza humana, de sus vecinos, de los animales, de las plantas, de la vida entera del planeta. Acabando con los bosques (los pulmones del planeta), con los ríos y los mares (que son la sangre del planeta), con la tierra (que es la arquitectura planetaria) con el aire que respiramos todos los que lo habitamos (que es el aliento de la vida).
Se manifiestan en cada guerra, en cada acto terrorista , en cada pelea con el vecino, en cada acto vil que cometemos. Se manifiesta en cada mal que hacemos a la vida, en cada gota de petróleo que derramamos, en cada partícula de humo que emanamos a la atmósfera.
Se manifiesta sobre todo, en el odio que nace por si solo, y en el que se engendra. También en el que se induce, el que se enseña a los niños, el que usamos en la vida diaria.

¿Porque no se soluciona este problema?

Buena pregunta, respóndala usted…

¿Cómo se pudiera solucionar?

Cambio de mente. Cambio de vida. Cambio de sentimientos. Y debo decir a la naturaleza, que si es necesario, cambio de nuestra especie.

¿Qué pudiera salvarnos?

Un humano con razón. Un hombre nuevo, despojado de anuncios, miedos, temores y de odios. O mejor, muchos de ellos. Muchos niños nuevos, un ejército de héroes anónimos, que con su mentalidad cambiaran a la especie destructora.

O una casualidad natural. Un milagro cósmico. Una intervención superior, o si se quiere, divina. Un enviado del cielo, del espacio o de donde se pueda.

Quizás en algún rincón del planeta, o en alguna galaxia del universo, quede aislada la virtud fundamental de una raza.

Quizás solo haga falta un ser, una vida especial para que destape esa caja, y salga a la luz, cual caja de pandora, la vergüenza humana.

Mientras tanto eso no suceda, nosotros, aquí abajo, seguiremos sobreviviendo.

Posted in Opiniones | Leave a Comment »